21 Apr
2011
Otra vez. Otra vez el rap, la poesía, la rima y el corazón ardiente del que la escribe a venido a darme vida. De pequeño me apuntaba a los Juegos Florales de primavera en el colegio y presentaba mis sonetos de amor, de desdicha, de penumbra... Toda la desdicha y penumbra que pueda trasmitir un crio de 11 años, pero creo que siempre he admidaro la figura del artista atormentado. Un buen día descubri el rap, me pasaron una cinta cochambrosa que me cambió la vida. Ese fue el día que cambié a Quevedo por Rum DMC, ese fue el día que pasé del "las rosas son rojas..." al "1 contra 20 Mc´s" y no me puse ni colorado.
Me gusta la rima de barrio, el arte de barrio, callejero y mal educado. Me gusta ver y ademirar lo bello en los simple y en las cosas que estan hechas con el corazón. Y sigo leyendo poesía. De hecho la poesía es la que, de vez en cuando, me recuerda que no todo son calles y edificios, que no todo es una sociedad injusta y malvada, que existen buenas personas, personas reflexivas que a través de su mente, de su corazón y de la creatividad impreganda en ellos hace que este mundo, lento y tortuoso, vaya avanzando...
Y de regalo un soneto. El Soneto de Almafuerte que un día tuvo la bondad de hacerme llegar mi buen amigo Raúl Alarcon.
No te des por vencido ni aún vencido / No te sientas esclavo ni aún esclavo / Trémulo de pavor, siéntete bravo / Y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido / que ya viejo y ruín vuelve a ser clavo / No la cobarde estupidez del pavo / que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora / o como Lucifer que nunca reza / o como el robledal cuya grandeza / necesita del agua y no la implora
¡Que muerda y vocifere vengadora / ya en el polvo, rodanto tu cabeza!